El pasado fin de semana tuve la suerte de conocer personalmente a Enrique Loewe y saludadr a buenos amigos como Santiago Bandrés en la jornada de la moda que impartió la revista digital ASMODA. Lo más emocionante no fue pasar un día entero en el Museo del Traje, y eso que es un lugar que me encanta y que si te gusta la moda deberías conocer como tu segunda casa. Yo suelo ir allí cuando algo me preocupa para pensar con paz y sin interrupciones rodeada de esas magníficas obras de arte que alguien, en algún momento de la historia, usó para ir a una fiesta o vivir un momento muy especial de su vida.
Lo más emocionante tampoco fue codearme con esos titanes de la moda del panorama español y ya internacional o conocer un montón de jovencitas deseosas de participar en este mundo y aportando su ilusión y su fresco punto de vista ante los cambios que mueven la dirección y el sentido de este mercado, lo cual he de reconocer que fue destacable y algunas diría que hasta brillantes.
Lo más emocionante fue, sin duda, las exposiciones magistrales que nos dan una vuelta más de tuerca, porque la moda no es sólo aquello que me pongo hoy y lo que se llevará mañana o se llevó hace dos décadas. La moda es también una forma de expresar nuestra personalidad y por tanto tiene una gran connotación de la psicología del ser humano y por otro lado tiene una gran importancia en el cine, no sólo por las brillantes adaptaciones que hacen a las épocas para situar al espectador, sino sobre todo por la magistral utilización de esa psicología de la que antes hablaba.

Aprendimos que si quieres provocar rechazo ante un personaje, has de no adaptarlo, sino encasillarlo al milímetro al look de la época de la novela y si quieres que el espectador empatice con otro personaje, deberás adaptar el look de la época con los colores y formas de la actual. Así, en la película Amistades Peligrosas la mala malísima interpretada por Glenn Close llevaba el pelo blanco y la cara pálida, etc. El malo interpretado por John Malkovich viste y peina al principio de la misma manera y según se va volviendo bueno va cambiando sus tonos de piel y deja de usar esas pelucas ridículas de la época y la buena, Michell Pfeiffer tiene la piel tostada y el pelo de color natural, así como unos vestidos mucho menos exagerados… Eso y mil detalles que el cine domina y utiliza para manipular la opinión del espectador fue magistralmente expuesto por uan mujer que es todo un genio en la materia, Diana Fernández, Directora Académica del Centro. Y como esta, tuvimos muchas charlas, todas muy amenas, ágiles y divertidas.
Si de verdad te gusta la moda, no dudes en suscribirte de forma digital, recibirás noticas y próximos encuentros que por un precio ínfimo, te enseñan muchísimo. Si de verdad quieres pertenecer a este mundo, no basta con que te guste, también hay que saber, saber de todo y de buenos maestros.

En este espacio iré contando las experiencias y anécdotas con las que me encuentro en este mundo de la asesoría de imagen. Un mundo que me permite trabajar para que las personas y empresas consigan reflejar a través de su imagen lo que tienen en su interior. Porque a través del espejo podemos conseguir todos nuestros objetivos si confiamos en nuestras posibilidades.
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